Hace nueve años comencé a gestionar procesos de desarrollo de software, utilice varias metodologías ortodoxas que me ayudaron a lograr los objetivos de mis proyectos.
En la medida que adquiría experiencia me daba cuenta que faltaba algo. Tenía la sensación que lograba las metas con un esfuerzo personal muy importante, pero mi equipo lo hacía de forma irregular.
Luego de decenas de proyectos comencé a buscar la verdadera razón del éxito. Comprendí que éste radica en la naturaleza de las personas que trabajan en él, sumado al conocimiento técnico adecuado. Por esta razón, siempre considere a mi equipo de trabajo como el “gran actor” de un proyecto y siempre intente generar el contexto más adecuado para obtener el mayor rendimiento de ellos, incluyendo la motivación personal.
También aprendí que si quieres hacer un proyecto exitoso debes estar dispuesto a darle paso a quienes te acompañan en el trabajo cotidiano. Sin importar el nivel jerárquico, todos quieren ser reconocidos, todos quieren proponer, todos quieren aportar al objetivo. He aquí lo difícil, intentar satisfacer estas necesidades. Siempre intente hacerlo, convencido que era fundamental para lograr el objetivo.
Hace un par de años atrás, descubrí que muchas de esas premisas, en las cuales yo me basaba intuitivamente, estaban plasmadas en algo llamado SCRUM. Comencé a leer con ahínco, y poco a poco me daba cuenta que había encontrando lo que desde hace tiempo buscaba. Un marco de trabajo que pone por escrito el sentido común, basándose en el valor que aportan las personas, el vínculo, la creatividad, la crítica constructiva, la auto-enseñanza y la auto-organización.
¿Acaso alguien cree que es un buen project manager por hacer cronogramas, calcular presupuestos, hacer cumplir órdenes? Si estás o has estado desempeñando este rol, seguramente pienses que nada de lo anterior fue fundamental en el éxito de un proyecto. En mi opinión, un buen project manager es quién logra llevar a cabo un proyecto sintiendo que realmente tuvo el control del proyecto, fue el gestor, pero sabe perfectamente que sin el equipo de trabajo, solamente con su aporte individual no lograba el objetivo.
Del análisis anterior surge el tipo de líder que propone SCRUM, el líder que articula, orquesta, comanda, pero prácticamente no aparece en escena. Logrando el compromiso profesional de su equipo de trabajo plasmado en productos tangibles, que agreguen valor al cliente. Todo esto, conjugado con ciclos de desarrollo cortos, permiten corregir en base al empirismo y siempre con riesgo de bajo costo.
Muchas veces, al hablar de metodologías ágiles, tales como SCRUM, los project manager pensamos en anarquía y poca intensidad, cuando en realidad es exactamente lo contrario. Para practicar correctamente SCRUM se exige disciplina e intensidad, sostenidas en el tiempo.
Podría haber escrito un artículo que explicara aburridamente SCRUM, pero iría contra la esencia de éste método, por tal razón, los invito a aprender SCRUM. Luego habrá tiempo para decidir si lo practican o no, pero no lo quiten de sus escenarios por desconocimiento. Piensen, por algo está siendo utilizado por las grandes empresas del mundo de tecnología; Google, Yahoo, Microsoft, HP, Novell, SAP, Nokia, Xerox, etc.

La administracion de proyectos esta completamente sobrevalorada. la prueba esta en que continuamente se tiende a ningunear las labores tecnicas mitificando las labores administrativas. no creo en ninguna metodologia que no tenga en sus parametros al equipo, al talento. Mi experiencia me deja muy claro que el exito esta en los equipos.
El torvalds cuando le preguntan cómo hace para manejar el poyecto linux siempre dice que el secreto es no meterse en el camino de la gente que sabe. Hasta escribió un manual de estilo de gestión de proyecto, con su humor característico.
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/*Como siempre tratamos de tapar con normas escritas la falta de sentido común*/